Historia

2.4.- ELEMENTOS MATERIALES

SEGUNDA PARTE:

 

LA CORDÁ DE PATERNA

 

4.- ELEMENTOS MATERIALES

 

4.1. EL FUEGO

 

Elemento esencial e inherente en la cordá es el fuego que se dispara. El fuego es elegido, es distribuido convenientemente y es disparado en el momento oportuno. Nada es anárquico; todo está calculado y por eso cada tirador tiene que estar en su lugar y disparar el fuego que le toca y cuando le corresponda.

 

El coeter major es el que explica como es el fuego: “Una traca de 60 femelletas y 60 cohetones de fuego seguido. Y después se dispara el fuego que contiene cada cajón: 7 docenas de cohetes del número 6 (con cuatro paradas dobles), 4 docenas del número 10 arrastradores de fuego seguido, 4 del número 8 arrastradores con parada central y 4 docenas de fuego seguido además de 16 femelletas especiales. Los cohetes del número 6 crean una alfombra de fuego; los de los números 8 y 10 cubren un nivel intermedio; y las femelletas extienden el fuego a amplias zonas aéreas”.

 

Se queman más de 2000 cohetes por minuto a lo largo de 25 minutos (suele durar entre 22 y 28 minutos) que suele durar el acto de fuego más espectacular. Por consiguiente, hay un fuego compuesto, como mínimo, por cincuenta mil cohetes, que convierten este acto en la noche mágica y esplendorosa de la ciudad.

 

En la cordá paternera hay cuatro clases de cohetes: los de 4 y 6 salidas, con sus 4 y 6 paradas, que tienen por misión cubrir toda la parte baja de la calle, como una alfombra de fuego; los de 8 salidas con una parada intermedia, para cubrir con fuego el conjunto de la calle; los cohetes arrastradotes de 10 salidas, de solo una parada y las famosas femelletas, compuestas de arrastradotes y de las cuales, cuando explotan, salen 9 hijos, cosa que permite cubrir hasta cien metros por encima de la calle75.

 

4.2. EL RECINTO

 

El recinto de la cordá es la calle Mayor de la Villa, en el tramo comprendido entre la plaza Mayor y la calle San Antonio, “las cuatro esquinas”76. Para Pepín Damián se trata de un escenario muy especial, porque la calle Mayor de Paterna es un espacio encajonado que permite obtener una resonancia y un vuelo de cohetes muy singular77.

 

Dicho recinto tiene unas dimensiones aproximadas de 125 metros de largo por una anchura de 8 metros.

 

Esta calle donde tiene lugar la cordá se encuentra en el mismo corazón de Paterna, la calle Mayor, al lado mismo de la plaza Mayor, el núcleo histórico de la villa. La calle Mayor aparece en la lista de vías públicas correspondiente al año 186678.

 

La cordá siempre se ha realizado en dicha calle Mayor, es por tanto un lugar histórico en Paterna por lo que respecta a tan singular manifestación. Ya hemos visto en párrafos anteriores, refiriéndonos al siglo XIX, que se nombra a la calle Mayor como escenario de la cordá.

 

También leemos79:

 

“por los años veinte, el “tío Cuán de la Negra” (llamado así porque transportaba tierra a las Fundiciones de Hierro de Valencia), se fabricó una zambomba de piel de ternera y caña, y junto su amigo y vecino, el “tío Serra”, bajaban por la actual c/ Maestro Soler hacia la calle Mayor. El alguacil de aquel entonces, Ramón el Bello, tocaba la corneta y realizaba el bando que anunciaba que la cordá iba comenzar.”

 

Cuenta el So Andrés Castellano que, en los pueblos valencianos, era un honor para el vecindario que la cordá tuviera lugar en su calle. Las casas, encaladas, quedaban con las fachada renegrida, pero pasada la cordá se volvían a encalar, y sin ninguna protesta ya que ser propietario de una situada en la calle de la cordá estaba considerado un honor y un privilegio y si algún vecino no lo soportaba, o no le gustaba, la cordá, lo que hacía no era protestar, si no vender la casa y trasladarse. A pesar de todo, eso no estaba bien visto; era una especie de desprestigio80.

 

Hemos de imaginar, entonces, que serian bastante pocos los que se mudaron de domicilio por aquella causa81.

 

La parte de la calle Mayor que constituye el recinto de la cordá está ese día enjaulado para proteger del fuego tanto las puertas como las mismas casas. A las plantas bajas se coloca una madera, un tablero de chapa, de metro y medio de alto. También se protegen las ventanas más bajas respecto al nivel de la calle.

 

4.3. LA INDUMENTARIA

 

Los tiradores de la Cordá de Paterna se visten de una forma muy especial para el acontecimiento. No es cualquier cosa, todo está calculado para la seguridad. El uniforme se impone, no para vistosidad, si no para una seguridad de la persona que lo lleva, para evitarle cualquier percance.

 

La indumentaria de un tirador se compone de diversas piezas: camiseta interior de manga larga y calzoncillos de pierna larga, las dos piezas confeccionadas de algodón para evitar que el fuego las pueda quemar con facilidad; protector genital de cuero o piel; camisa de pana o tela de saco; calcetines de lana; botas militares o de motorista; mono de cuero o piel, bien de una pieza, bien de dos piezas y en el segundo caso se compondrá de un pantalón y un chaquetón; guantes; casco protector de la cara, la parte delantera del cual lleva un enrejado con la finalidad de que no entren chispas. Y para sujetar mejor tanto los guantes como las botas, se utiliza una especie de cinta aislante o cinta de precintar.

 

4.4. LOS CAJONES

 

La construcción de los cajones para los cohetes y su distribución en la calle está regulada por la normativa que rige todo aquello relativo con la cordá.

 

En un principio los cohetes se llevaban en sacos. No se sabe exactamente cuando se comenzó a utilizar los cajones, pero fue entre los años 1919 y 192782.

 

 

 

  1. Explicación dada por Pepín Damián a “La Cordá”. Rincones de Paterna
  2. En el año 1997 la falla San Roque realizó como adornote la calle una maqueta de la calle Mayor como calle de la Cordá. Desmontada la maqueta el día de San José, fue vuelta a montar durante la Semana Cultural del Fuego de Fiesta del mismo año.
  3. P. Damián. La Cordá. Rincones de Paterna.
  4. A. Pérez i Marco – J.J. Zurriaga Navarro. Op. cit. P.37
  5. Información de J.A. López-Cotolí en página web.
  6. Castellano, op.cit.p.138.
  7. Castellano señala que a tales personas se les ponía enseguida un apodo despectivo, cosa que nadie deseaba. Cansalà era uno de esos apodos.
  8. Esto es lo que se señala en la información de la página web de J.A. López.

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